HERO CARMINA, poemario de Ricardo Rubio, presentación en Buenos Aires por NORBERTO BARLEAND

Hero-Carmina

Presentacion de Hero-Carmina,
poemario de Ricardo Rubio
a cargo del poeta Norberto Barleand
en el Café Literario “Antonio Aliberti”,
el lluvioso viernes 20 abril 2018 

 

 

PALABRAS DE NORBERTO BARLEAND:

Constituye un verdadero desafío presentar el Poemario de Ricardo Rubio “Hero Carmina”, de igual modo siento orgullo en acompañar esta aventura considero una de las mas elevadas y sostenidas obras, de una excelsitud literaria por lo profundo,  creativo del mensaje que logra desde una modalidad en renovada búsqueda.
A Ricardo no le agrada que hablen de él, ni a mí hacerlo, nos conocemos  desde hace mucho. Se lo reconoce como el  importante escritor que es; en obra y trayectoria abarca toda la estructura literaria, poesìa, cuento, novela, autor teatral, micro-ficción, ensayo, crìtica, no hay espacio literario al cual no haya consagrado tiempo, esfuerzo, análisis, estudio, disciplina, método, una mirada a contraluz, de mayor horizonte.
¿Por qué señalo esto? Parecerìa una contradicción. No sería posible “Hero-Carmina” sin los antecedentes mencionados. Hero, el héroe; Carmina, Poemas.
‘Carmina’ una manifestación de la poesía popular en la Roma primitiva, similares en cierta manera a los de Grecia. El asunto de estos cantos eran las glorias gentilicias, el elogio… La poesía lírica que nace en Grecia en el siglo VII aC  debe su nombre a que en sus orígenes no era un género literario destinado a ser leído sino a ser recitado o cantado al son de la lira. Los Juglares  y la lírica griega se caracterizaron  por utilizar diferentes tipos de versos –ocuparse del mundo interior del poeta, sentimientos, estado de ánimo, pensamientos, creencias-. Así pues su temática, diversa: relaciones, filosofía de la vida.

Hero-Carmina

“Hero Carmina” constituye coordenadas donde se une lo mágico del canto con un sobrio lenguaje, unifica frases, hechos, coyunturas. Paisajes de fantasía, oropeles de inusitado brillo. Crece en el ritmo, se ubica en lo fantástico, asume por momentos una mesurada combinación con la realidad, desde una fina sutileza perceptible, tanto en la plenitud de lo taxativamente expresado como aquello que escala el imaginario a límites imprevisibles. Habita cornisas de un vuelo inagotable, acerca escenarios donde la indagación es un estímulo, una apertura a las fauces del héroe y la palabra.
¿Cuál es la geografía de este libro? Las espadas, las corazas, las vivencias ancestrales, la lucha, el coraje. Sí, ¡efectivamente!, pero enhebrado a la lucha cotidiana del héroe, del hombre común que libra su batalla en el día a día. Un lenguaje accesible donde el lector se reconoce porque lo referencia.
¡Quiénes son los personajes en Hero-Carmina? El niño que fue, el hombre que es, el escritor, este gladiador, humilde, agudo observador de paisajes no solo de la llanura, el mar o la montaña, es el que observa los tiempos de la memoria, las impiadosas y controvertidas  columnas de la historia,  los invisibles entresijos de la realidad.
Los personajes somos todos, puede que en la infancia; algunos jugábamos con espadas de madera, en el intento por vencer al rival; la inocencia de un juego que la realidad sostiene, lamentablemente, en el adulto a través de siglos. Hoy, intentamos vencer con fórmulas seguramente más sofisticadas.
“Mujer de Alence mi madre,/ hombre de Forcas, mi padre,/ son los primeros héroes que conocí” dice Rubio, sus padres, llega de ese capullo su raíz, el origen. Así inicia esta historia poética de héroes, mitos, leyendas, realidades.
Estos personajes se vinculan en una asociación permanente en las diferentes secciones que divide el poemario: Liminar, a modo de introducción y Partida – Gesta – Retorno.
¿Cómo transitan? ¿En qué paraje anida la luz, el duende de la creación? Interrogantes que aparecen en una poesía lúcida, brillante, con giros, tiempos justos, que abrazan, seducen, atrapan. La riqueza del lenguaje es del esplendor que lo caracteriza; todo transcurre en una caravana de ideas y situaciones porfiadamente logradas.
Cada título revela la inquietud de un escritor que no apela al  facilismo ni  al recurso  de una metáfora bien lograda —por supuesto las tiene— sino que indaga, estudia,  analiza, cada título es un poema en sí mismo. Un recorrido que transitamos con placer. La vida en sus claroscuros, el pudor de la alegría, los templos del sinsabor, la alternancia de vivencias que cubren, además de los  siglos, los días, los meses, los años, la vida, mirada donde combina  la pureza en la expresión, el sentimiento en la superficie del verbo más simple, lo transforma en profundo, promueve el contacto permanente con su pertenencia .
Sucede en cualquier  espacio el universo que describe el autor. De allí vienen los tonos, su categoría intimista, el caudal de las cuestiones que expresan los páramos del dolor, la angustia, el éxtasis, la ternura. Libro de alta resonancia creativa, vuelo y cobertura impecable en su construcción, deja al lector en la sugerencia, lo introduce en una escala filosófica, lo perfora a pura prepotencia de talento. Invita a recorrer con espacios sensibles, induce al pensamiento desde la aguda reflexión de la palabra. Expresa, sorprende. “Hero-Carmina” refleja todo lo que señalamos, tal vez una de las más acertadas obras poéticas. La reflexión se interna en los laberintos del poeta desde  un juego de complicidades, inquietudes recíprocas de apreciaciones cautivas. No hay atajos, abreva desde su contundencia con perfiles propios, encara los temas con frescura y sutileza, amalgama de hechos y palabras, refleja vivencias, contenidos muy propios, juego dinámico por donde transcurren aquellos lugares de vida interior, a veces nada sencillo para expresar en poesía. “Hero Carmina” logra ese objetivo con una estética cuidada tanto en la construcción poética como en la unidad temática. Estamos en presencia de un libro, medido, bello, significativo, sin exageraciones, hermosa caracterización de afectos, profundidades y nostalgias. Una entrega que perfila intenso trabajo, esfuerzo maduro que consagra esta producción. La voz elocuente de un poeta que trasciende tiempo, fronteras, referente de generaciones amantes de la palabra y el poema.
Y Ricardo nos abraza con su poesía  precisamente en esos territorios  de magia y de pureza, con vientos de inocencia y clamores de justicia con la sensible articulación en una gesta literaria, andariveles por donde el aroma de los sueños se hace grito y esperanza.
Felicitaciones, Ricardo Rubio. Bellísimo “Hero-Carmina” y gracias.

 

Norberto Barleand

Victorio Veronese, Beatriz Schaefer Peña, Norberto Barleand,
Rubén Balseiro, Rafael Alberto Vásquez, José Emilio Tallarico,
Andrés Utello, Ricardo Rubio
y la espalda de Ramón Fanelli.

 

Pako Rizzo con la guitarra; en la mesa:
Ricardo Rubio, Amadeo Gravino,
Luis Raúl Calvo y Norberto Barleand.

 

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“Dónde estás Walt Disney”, nuevo libro de poemas de BEATRIZ SCHAEFER PEÑA

“Dónde estás Walt Disney” Editorial Vinciguerra

BEATRIZ SCHAEFER PEÑA
DONDE ESTÁS WALT DISNEY, poemas (Ed. Vinciguerra – Colección Metáfora)

PALABRAS PARA UNA PRESENTACIÓN

por Ricardo Rubio

La manifestación de los sueños y los temores, la de las íntimas cuitas, la transferencia lúdica a través de alusiones, imágenes y metáforas de aquello que nos preocupa y que también nos precipita a la revelación explícita es, seguramente, una de las razones de la existencia del arte, y, para la confesión más directa, la poesía.

Este nuevo poemario de Beatriz Schaefer Peña es un claro ejemplo de cómo el desvelo se hace letra para descargar en palabras el peso de la reflexión, del raconto, del paso y los límites del tiempo.

El libro que nos reúne, “Dónde estás Walt Disney”, está estructurado en tres partes muy demarcadas en el juego exterior de las alegorías. La primera, delimitada “entre el vacío y el suceso puro”, frase ésta de Paul Valery que la propia autora eligió muy a acertadamente de epígrafe; una segunda parte, en la que la que convoca a algunas de la criaturas del reino animal para las alegorías; y la tercera, con un único poema: “Dónde estás Walt Disney”, texto algo más extenso que los anteriores.

Beatriz Schaefer Peña

En la primera parte, la poeta nos propone la reflexión ejemplificando la acción con sus propias memorias y deseos no alcanzados. El sueño, los sueños, son protagonistas en esta primera parte: los sueños destronados, el prodigio de los sueños, los sueños cautivos de otros sueños, el príncipe soñado, y como ella dice: Los sueños, ya se sabe, contienen la sustancia de la transparencia, o cuando dice que el olvido tiene el color de un sueño cuando muere. Sueños que hilan una música que se pronuncia en campanadas de afligida confesión. Ya decía, también, Paul Valery, que el dolor es música.

Y aquí, la transparencia, el olvido y la muerte no serán aleatorios, todo el libro nos delata un enfrentamiento con el olvido y la ausencia; así se refiere a un espacio distinto, o a ese temido límite al que llegamos imprevistamente, o a un corazón próximo a su agonía, o la magnífica línea: el largo pasaje hacia la eternidad sin sombras.

Beatriz Schaefer Peña necesita retorcer el lenguaje para intentar que los vocablos golpeen contra el cuerpo de lo real, para que no se duerma en una vidriera de palabras y acercarse de este modo cada vez más al íntimo núcleo del ser. Y no solo satisface la necesidad del sinceramiento sino también la calidad de la habitual altura de su canto.

A diferencia de la primera, la segunda parte del poemario goza de otro tono y de una profundidad más intelectiva, con representaciones que derivan en pasos y pesos de la memoria al través de un fabulario bellamente concebido. Las alegorías se entremezclan con alusiones que con sus metáforas parecen acopiar pasos, caminos, elecciones, algunas pinceladas místicas; todo al través de la transferencia de identidad a una serie de animales, a saber: cocodrilo, dromedario, gamuza, ibis, perro, araña, zorro, serpiente y macho cabrío. El ocasional lector deberá estar atento a la íntima significación de estos poemas, deliberadamente filosóficos, metafísicos más bien, altos en confesión, de profusos simbolismos y perfectas construcciones, y cuyo análisis sofocaría el tiempo de esta presentación.

Beatriz Schaefer Peña

La tercera parte, la que da título al libro: “Dónde estás Walt Disney”, pese a lo que en apariencia sugiere una simpática ironía, es un resumen de la primera parte o acaso del libro todo; la poeta ya no se acerca a las sensaciones del límite ni al silencio con tiempos de conjugación que pertenecen al pasado.

“Dónde estás Walt Disney” es un poema de sesenta versos donde la autora realiza un recuento histórico apoyada en algunos de los dibujos animados creados por Walt Disney, con los que se identifica para establecer un juego de representaciones y ejemplificar con ellos como se explayaron en las gradas del destino. Una suerte de nostalgia que embelesa y transporta, olvidando momentáneamente el futuro impreciso.

Me moviliza la idea de manifestar cuánto de conmovedor tiene esta forma de ver, o bien, esta forma de mirar de Beatriz Schaefer Peña, esta forma de traducir la memoria y entregarnos un lenguaje poético  valioso en semántica y ejemplar en tanto poiesis, en tanto singularidad. Sigue siendo original, probablemente la más original de su generación, aún respetando la corrección lingüística y la puntuación.

No intento con esta última aseveración propugnar la liberación de la preceptiva castellana, sino significar la importancia de la creatividad de nuestra poeta, que se sobrepone a las formas tan conocidas como adocenadas, abundantes de nuestro medio.

Sé que el ocasional lector podrá vibrar con imágenes sobrecogedoras del yo orgánico de Beatriz y que complementará los significantes con sus propias ansiedades, con sus propios intereses, mientras nuestra autora -como me agrada decir- no hace más que manifestar el canto genuino de un secreto con toda la voz.

Ricardo Rubio

 

 

 

 

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Poesía de Beatriz Schaefer Peña

La otra criatura

                                            Es muy larga la noche del corazón.
Jacobo Fijman

               Es cierto que yo existo.
Soy la vertiente pálida del corazón
próximo a su agonía,
la voz que anuncia el desamparo,
el hambre, el abandono del hombre
que ya no cree en el hombre.
Es cierto que yo existo, pero oculto.
Soy el vedado a cualquier ojo
que no sea el asesino.
Una serpiente con cuello de cisne
nacida de tristezas,
un monstruo imaginado
en la noche del miedo.
Tu otra mitad, tu sombra,
tu odio más profundo.

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Los fantasmas

Acuden a la convocatoria
de las ansias,
extienden sus manos invisibles
y me toman el corazón, el pulso,
la memoria.
Viajeros de esa región
ya intransitable,
se detienen en mi desolación
y como hostiles guardianes
se levantan para espantar
el prodigio de los sueños.
Debo aprender a convivir
con la extraña presencia;
besar los labios débiles,
cerrar sus ojos ciegos que guardan
tanto instante de amor ya sin mirada.
Pero a mi lado
nada ha de ser como fue.
Ellos lo saben y sin embargo
se yerguen como espejos sin luz
y recomienzan la visita implacable
cada día que resta de mis días.

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